Shinrin Yoku es un término japonés que se traduce como “baños de bosque” y también se conoce como ‘terapia de bosque’ o ‘terapia de naturaleza’.

 

Es una práctica que comenzó en los 80’s y consiste en recorrer de manera relajada, lenta, un espacio natural o un bosque y sumergirse en el entorno abriendo todos los sentidos.


Normalmente es liderado por un guía que invita a los participantes a través de diferentes ejercicios, a ‘aterrizar’ plenamente en el espacio, a sumergirse en él y dejarse bañar por su atmósfera. Esto suele generar un sentido de asombro, de tranquilidad y de conexión, una consciencia más amplia de lo que nos rodea, trayendo consigo numerosos beneficios comprobados a la salud.

 

Los efectos físicos de la práctica han sido ampliamente estudiados a nivel científico y se ha comprobado que reduce los niveles de cortisol en la sangre (la hormona asociada al estrés), mejora la presión arterial, fortalece el sistema inmune y acelera la recuperación después de una enfermedad o cirugía. A nivel mental tiene efectos directos en problemas de insomnio, ansiedad y estrés; aumenta la creatividad y la capacidad de concentración, además de crear un mayor sentido de empatía con el entorno natural y social.

Los recorridos duran entre 2 – 5 horas, donde se suele recorrer menos de 1km, con oportunidades tanto de interiorización personal como de compartir en grupo lo vivido.

“Fue un respiro de paz, de introspección, convivencia. Una liberación del riudo de los pensamientos y del juicio. Pude disfrutar de la naturaleza y aprender de todo lo que nos ofrece”.
— Marcela Garza, maestra de Yoga y danza contemporánea
baño de bosque